La ciencia de los sueños
Ciencia

La ciencia de los sueños: ¿por qué soñamos?

Los sueños son una experiencia mental que tenemos naturalmente mientras dormimos. En ellos experimentamos emociones y pensamientos de tipos muy diversos, negativos y positivos. A menudo son sobre temas muy claros, y a veces sus elementos son tan irracionales y enredados entre sí, que no tenemos idea de por qué soñamos eso.

Así como las estrellas han intrigado a científicos y filósofos como misterios del espacio exterior, los sueños lo han hecho también como misterios de nuestro espacio interior. El funcionamiento del cerebro y la mente aun cuando los experimentamos día a día, representan en la actualidad uno de nuestros grandes retos en términos científicos. Por qué soñamos es precisamente uno de ellos, y aunque no se ha logrado determinar con exactitud su propósito y función biológica y psicológica, existen numerosas hipótesis y algunos hechos comprobados, que te platicamos a continuación.

Soñamos para prepararnos

Una teoría sostiene que muchos de los escenarios que nos encontramos en nuestros sueños, suceden porque al dormir nos encontramos en un espacio seguro para enfrentarnos con experiencias potencialmente peligrosas. Esto le permite a nuestra mente estar preparada para ellas. Pero no necesariamente sólo situaciones estresantes, los sueños pueden servir también como un laboratorio para situaciones agradables o deseadas, sobre cómo reaccionarías al obtener el trabajo que deseas o una invitación a una cita con la persona que te gusta.

Soñamos para sanarnos

El estado de sueño es mucho más emocional que el de vigilia, también obedece a otro tipo de lógica o a ninguna en particular. En este estado más libre, es posible para tu cerebro procesar o generar soluciones para problemas o situaciones emocionales que, si estuvieras despierto, probablemente no podrías.

Soñamos para mantener a nuestros cerebros activos

Una posible respuesta de por qué y para qué soñamos la sugiere la “teoría de activación continua”. La teoría de activación continua afirma que tanto nuestros sistemas conscientes e inconscientes deben mantenerse generando nuevas memorias para mantener al cerebro funcionando apropiadamente.

Al dormir, cuando los estímulos externos se reducen a un grado profundo, tu cerebro probablemente recupera elementos de información que ha guardado, y genera estas experiencias para permanecer activo. Algo así como si tu cerebro activara un salvapantallas cuando tus niveles de percepción se reducen considerablemente.

Soñamos para recordar

Durante el día nuestro cerebro debe procesar una gran cantidad de información. Algunas teorías sugieren que, durante el sueño, nuestro cerebro filtra esta información para generar las memorias importantes y depurar la información irrelevante que no debe recordar. Sin este proceso, tu cerebro se sobrecargaría con información innecesaria, y no podrías realizar tus actividades normales todos los días.

Otros datos sobre la ciencia de los sueños

Aunque no existe un consenso aceptado por todos los neurocientíficos y psicólogos del mundo al respecto de para qué soñamos, existen varios hechos comprobados y que sabemos con certeza sobre ellos.

Uno de ellos es que la mente puede permanecer en metacognición durante los sueños, y experimentar estados de lucidez. En los llamados “sueños lúcidos” la mente es capaz de conscientemente procesar información como lo hace en estado de vigilia: recordando, monitoreando los propios pensamientos y sentimientos, razonando y comparando, etc. Este tipo de procesos alguna vez se pensó que eran imposibles durante estados de sueño, pero investigaciones recientes han demostrado lo contrario.

Por otro lado, investigaciones sobre el contenido surreal, extraordinario o improbable en los sueños, han mostrado que una vez analizado, éste contenido sí tiene una relación metafórica con la vida real de las personas. Comprobando que los sueños son formalmente una fuente de innovación y de creación de nuevos conceptos para entendernos a nosotros mismos y al mundo.

Sin embargo, los sueños no son un proceso caracterizado únicamente por una incoherencia total e irracionalidad, a pesar de ser a menudo retratados de esa manera en el arte y la filosofía, el cerebro frecuentemente crea sólo escenarios realistas con personas cercanas, actividades y lugares de la vida cotidiana de las personas.

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Alejandro Chimalpopoca
Publicista. Gamer. Ex estudiante de Filosofía. Fan de los shooters, el café y la historia de la ciencia. Puedes encontrarme en redes como @alechdeveze.

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